“Marruecos: 25 años de libertad de expresión y comunicación”
Dr. Mohamed Lemrini El-Ouahhabi
Departamento de Comunicación Audiovisual
Universidad Europea de Madrid
Resumen:
La Constitución marroquí actual, aprobada por referéndum en septiembre de1996, garantiza las libertades de movimiento, opinión, expresión y reunión. Pero el Código de Prensa, modificado en octubre de 2002, mantiene la condena por difamación a la familia real, por atentar contra la religión islámica y la integridad territorial, reduciendo la pena máxima de privacidad de libertad de veinte a cinco años. Por otro lado, los límites de la libertad de expresión, de la difamación y del supuesto atentado recogido por esta ley, son tan aleatorios como fáciles de transgredir.
La prensa, concentrada en principio en muy pocos medios, era en su mayoría, progubernamental o de partido, lo que no suponía ningún peligro para el régimen por estar fuertemente censurada y vigilada, llegando incluso a escasear la oposición.
Hassan II que ha sufrido varios atentados, gobernó el país con mano dura durante 38 años, cosechando opositores, detractores y adversarios, llegando el caso de serle atribuidas maneras poco ortodoxas para la eliminación de éstos, incluida la desaparición física.
Mohamed VI hereda un país en conflicto donde destaca la incongruencia. Un país que quiere abanderar el Magreb y el mundo árabe, pero con escasas posibilidades económicas. Una sociedad joven y dinámica que aspira y pretende asomarse a un mundo mejor, pero no lo consigue debido a sus pocos recursos, optando en los últimos años por la inmigración clandestina incluida la de niños menores de edad.
A partir del año 2000 surge con fuerza y valentía una prensa independiente, sin pelos en la lengua, que inicia una dura batalla por la libertad de expresión, pero el Estado es cruel y vengativo y no se deja aplacar ante los temas considerados tabú desde hace ya medio siglo.
Introducción:
En 1978, cuando España votaba una Constitución democrática y consensuada que abría una puerta a la pluralidad política y a la libertad de expresión, iniciando así una transición que resultó ejemplar para todo el mundo, incluido el privado de los sistemas democráticos, fuertemente establecidos entonces en la vieja Europa, Marruecos gobernado por Hassan II desde 1961, se encontraba atrapado bajo un régimen personalizado e individualista , donde el poder estaba centralizado en el monarca, a quien la Constitución atribuía la potestad para nombrar y destituir al Primer Ministro, a los ministros y altos cargos del Estado, siendo el Parlamento, bicameral hasta 1970, una simple fachada para que el Rey, Comendador de los Creyentes, pudiese hacer y deshacer a su antojo.
Entonces, con veinte millones de habitantes y una población urbana del 44 %, seguía vigente en el palacio y entre las personalidades más próximas al monarca, la creencia de que el pueblo no estaba aún preparado para la democracia. Y, desgraciadamente, según se han ido desarrollando las cosas y según han ido pasando los años, se ha seguido pensando lo mismo durante todo este tiempo.
Pero vayamos por partes. Hassan II estableció, desde sus comienzos, un régimen totalitario y policial de lo más férreo que se podía encontrar. Un régimen absolutista donde brillaban, por su ausencia, las libertades públicas del individuo y quedaban castradas las libertades de expresión e información. Los secuestros, la tortura, las vejaciones, y toda clase de inhumanos tratos estaban al día. Nadie podía protestar ni quejarse porque el castigo resultaba mayor y las represalias se podían extender a otros miembros de la familia. El caso más sangrante fue el secuestro de los 58 militares, condenados por un tribunal militar (entre tres años a cadena perpetua) por los atentados de Skhirat y del Boeing real a primeros de los setenta, para arrojarles dieciocho años y dos meses en una prisión construida es profeso para su castigo en el pueblo de Tazmamart, en los confines de las tierras desérticas del Marruecos oriental. Pero sobre este tema en concreto, que tanto rechazaron y nunca han querido aceptar las autoridades gubernativas, volveremos más adelante.
Los atentados
El 10 de julio de 1971 Hassan II celebraba su cuarenta y dos cumpleaños en el palacio real de verano de Skhirat, situado en la costa atlántica a unos 25 kilómetros al sur de la capital Rabat. Príncipes, Jefes de Estado, Ministros, Embajadores, altas personalidades de las finanzas, la cultura y de la sociedad de todos los confines del mundo, se encontraban reunidos en un paraíso, disfrutando de las delicias y exquisiteces más sabrosas del mundo. En ese momento, un destacamento del ejército de la Escuela Militar de Aharmomou al mando del Coronel Mhammad Ababou y otros oficiales y suboficiales entran en acción disparando a los comensales. Como por arte de magia, milagro o baraka alguien convence a los rebeldes de que el Rey había muerto, pero realmente sale indemne de este primer golpe planificado por el General Madbouh.
Un año más tarde, el 16 de agosto de 1972, otro general, esta vez más próximo y más influyente por haber sido hombre de confianza del propio Rey, ayudante de campo de Mohamed V y por haber ocupado altos cargos de la administración del Estado como los ministerios de Interior y Defensa. Mohamed Oufkir, ex oficial del Ejército Francés que había participado y ganado medallas en Indochina, se hizo indispensable en el país una vez alcanzada la independencia. Había intervenido, junto a Hassan II, en todos los asuntos sucios que éste llevó a cabo contra los opositores al régimen (incluido el bombardeo entre 1958 y 1959 de la rebelde población del Rif) y había jugado un papel estelar en la desaparición y posterior muerte del profesor de Matemáticas del propio Hassan II, el socialista Mehdí Ben Barka.
Hassan II que volvía a bordo del avión real de un viaje a Francia, fue informado que cuatro cazas del ejército del aire venían a recibirle y darle la bienvenida una vez que su avión entró en el espacio aéreo de Marruecos. De repente, dos de los cazas comenzaron a disparar contra el avión real, que sigue manteniéndose en vuelo gracias a otro milagro y su piloto convence, esta vez también, a los rebeldes de que el Rey estaba gravemente herido. La furia real es esta vez más grande y el General, según se comenta, se suicida o es suicidado, aunque se le atribuye al propio Rey una mano negra en este desenlace.
El infierno de Tazmamart
Sendos juicios militares se llevaron a cabo en la ciudad de Kenitra contra alrededor de 1300 oficiales, suboficiales y cadetes de los Ejércitos de Tierra y Aire. En el primer caso, los alumnos de la Escuela Militar de Aharmomou fueron todos expulsados del ejército y empleados en empresas privadas, mientras sus jefes más directos fueron condenados por lo menos a tres años de cárcel en febrero de 1973.
De entre los 220 militares implicados en el atentado contra el Boeing real, se condenó a muerte a tres oficiales y a ocho suboficiales. El resto de condenas se situaba entre tres años (treinta personas) y veinte años (tres militares). Todo ello ocurrió el 13 de enero de 1973, la noche víspera de la Pascua del Cordero, la mayor entre las fiestas civiles y religiosas del país.
En la madrugada del 8 de agosto de 1973, estos oficiales y suboficiales y sus compañeros condenados del atentado anterior, son cargados, con los ojos tapados y las manos atadas, a bordo de unos camiones con destino desconocido para cumplir una condena injusta y sin haber avisado a sus familiares.
En el pueblo de Tazmamart, en el extremo oriental colindante con la frontera argelina, en una inhóspita tierra rocosa y polvorienta, con temperaturas diurnas de hasta 50 grados que descienden bajo cero en algunas noches de invierno, se construyó una prisión de castigo ex profeso para estos supuestos traidores. Cincuenta y ocho celdas de 3 por 2,5 metros y 4 metros de altura, les esperaban para pasar los próximos dieciocho años y dos meses de su vida, siendo condenados 31 de ellos a 3 años, 3 a 4 años, 8 a 5 años, 4 a 10 y 2 a 12 años de prisión.
Una caja de cemento armado con techo de zinc (fría en invierno y calienta en verano), totalmente oscura día y noche a excepción de algún hilo grisáceo de luz procedente de algún agujero del techo. Enfrente de la puerta, un altillo de cemento de un metro de alto y un metro de ancho que servía como camastro, también frío en invierno y caliente en verano. En un extremo, un agujero para utilizar como retrete, donde había que atinar por la oscuridad reinante. Esta fue la cárcel de Tazmamart y así la describió el sargento Ahmed Marzouki [1] que, condenado a cinco años, pasó en ella más de seis mil seiscientos días.
Hasta octubre de 1991 no termina el secuestro de estos militares. Los 26 super-vivientes de aquel infierno son entonces excarcelados, después de permanecer algunos de ellos, seis veces más años que la condena que les fue impuesta por aquel tribunal militar. El resto de sus compañeros, pereció en el mismo lugar por la imposibilidad de soportar las vejaciones y condiciones inhumanas de aquel lugar (31 de ellos murieron de muerte natural y uno por suicidio) habiendo sido algunos de ellos enterrados en el mismo patio de aquel horrendo sitio.
Los sucesivos gobiernos, altos cargos de la administración y personalidades más informadas e influyentes del país han negado, durante más de veinte años este secuestro y la existencia de esta cárcel. Hasta el año 2000, no se sabía exactamente dónde se encontrada ni dónde estaba enclavado este centro; y es en octubre de este año, después de que el condenado a muerte y ocupante de la celda número 14 Mohamed Rais, comenzara a publicar sus memorias en capítulos en el diario Ittihad Ichtiraki, nueve años después de su excarcelación, cuando se permitió a las fuerzas civiles visitar la prisión. Entretanto, una querella judicial contra el Estado por secuestro y tortura es llevada a cabo por Abderrahman Ben Omar, el entonces presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.
Los años de plomo
Justamente estos dieciocho años de prisión a que han sido sometidos estos militares, corresponde con los llamados “años de plomo” de Hassan II.
Con este término se designa en Marruecos al “período en que la represión política y social fue más fuerte (similar a la desplegada en Chile por el régimen pinochetista tras el golpe abierto a comienzos de los 70), cuando las corrientes maoístas consiguieron la hegemonía entre los estudiantes de secundaria y la universidad, y los trabajadores comenzaron una oleada de huelgas, y se difundió un descontento entre los militares que protagonizaron varios intentos de golpes de estado” [2].
Entonces había que inventarse algo que llamara la atención de todas estas fuerzas vivas opositoras al régimen, algo que aglutinara a todos, incluidos aquellos que habían elegido la revuelta como camino, desafiando al Rey y a todos los poderes del Estado. Este asunto fue la unidad territorial o la recuperación y liberación del resto o parte del territorio aún en manos extranjeras. Se trataba de tocar la vena más sensible no solo de los nacionalistas más acérrimos, sino incluso a la izquierda más defensora de las libertades públicas y privadas y que en su día, en la época colonial, había luchado ferozmente contra la ocupación hasta que el país obtuvo la independencia en 1956.
Así el 6 de noviembre de 1975 se inicia la Marcha Verde para recuperar el Sahara, con el consentimiento y apoyo de todas las corrientes políticas opositoras de izquierdas o las progubernamentales de derechas. De todos modos, nadie se podía oponer a tal hecho ya que, nadie querría ser considerado como traidor a la patria.
El problema del Sahara, donde Marruecos hizo inversiones gigantescas en detrimento de las necesidades del resto de provincias, sigue aún sin resolverse y se intuye que va para largo ya que Mohamed VI, siguiendo los pasos de su padre, nunca aceptará el Plan Baker como solución, al proponer un referéndum de autodeterminación tras un periodo de autonomía de cinco años.
Los poderes del Rey
Marruecos es desde 1962 una monarquía constitucional, democrática y social. Las sucesivas reformas de la Constitución [3], han ido consolidando los poderes del Rey a quien el artículo 19 atribuye ser “Príncipe de los creyentes, máximo representante de la Nación, símbolo de su unidad, garante de la permanencia y de la continuidad del Estado, y que vela por el respeto al Islam y a la Constitución. Es el protector de los derechos y libertades de los ciudadanos, grupos sociales y colectividades. Garantiza la independencia de la Nación y la integridad territorial del Reino dentro de sus auténticas fronteras”.
En los sucesivos artículos se puede leer que “la persona del Rey es inviolable y sagrada”. La Constitución le confiere el nombramiento y destitución del Primer Ministro, miembros del Gobierno y altos cargos civiles y militares del Estado, presidir el Consejo de Ministros y demás Consejos, promulgar leyes, disolver las Cámaras del Parlamento, proclamar el estado de excepción y también ejercer el derecho de gracia. Esos son los poderes que tenía Hassan II y que también ha heredero Mohamed VI.
La soberanía reside en la nación que la ejerce por referéndum, siendo prohibido el partido único. Por otro lado dice que todos los marroquíes son iguales ante la ley. La Constitución garantiza las libertades de circulación, reunión, afiliación, asociación, opinión y expresión. Nadie puede ser arrestado, detenido ni castigado; el domicilio es inviolable al igual que la correspondencia salvo, claro está, lo previsto en la ley. Los ciudadanos tienen derecho a la educación y al trabajo y está garantizado el derecho a la huelga.
La frontera entre los atributos que la Constitución otorga como beneficios al Rey y los derechos y deberes del ciudadano, es tan frágil como un hilo de luz al amanecer. El monarca no sólo ejerce todos sus derechos, sino que va más allá. Todo lo que se mueve en el país gira alrededor del Palacio, y nada se hace sin el consentimiento es profeso de “sidna” (nuestro señor). El ejemplo más reciente está en la cantidad de ayuda humanitaria que llegó del interior y del exterior a Alhucemas, tras sufrir el terremoto el invierno pasado, y que no se pudieron repartir porque sidna, en este caso Mohamed VI, no había venido todavía a distribuirlo él mismo. Parece como si los marroquíes no pueden hacer nada por su propia mano, si no son guiados o conducidos por una divinidad. Así se quedaron almacenados los enseres y productos hasta que por fin, los consejeros reales permitieron que su majestad se acercara a la zona norte del país, vetada y repudiada por su padre durante muchos decenios.
Marruecos, para quien lo visita con frecuencia, es tierra de contradicciones y eso se palpa en el ambiente. Si las libertades individuales están tan limitadas como vigiladas, las de opinión y expresión, sobre todo las recogidas en la prensa, están sometidas a la más dura y constante censura. Todo ello es, esencialmente, porque tanto el Rey como las personas de su entorno, sean sus consejeros, gente de su confianza o meros lacayos, no dejan de repetirle que el pueblo y la ciudadanía no están aún preparados para la libertad ni para la democracia. Pero sobre la prensa volveremos a hablar más adelante.
Partidos políticos
Se puede afirmar, sin cometer ninguna equivocación, que todos los partidos políticos marroquíes proceden de una misma matriz, el Partido Istiqlal (Independencia). Creado en 1944 durante la época colonial, se ha ramificado y extendido a lo largo y ancho del país, dando origen a infinidad de disturbios en las ciudades como en las zonas rurales e iniciando una dura y continua lucha armada que condujo a la independencia de Marruecos en 1956.
Como tal, el partido se ha mantenido en la brecha política después de sortear infinidad de controversias de todo tipo. Pero este no es el momento ni el lugar para su estudio.
Del Partido Istiqlal, situado políticamente a la derecha, salieron el mismo Partido Socialista USFP (Unión Socialista de Fuerzas Populares), miembro de la Internacional Socialista y de la Intercontinental y cuyo dirigente máximo Abderrahman Youssufi, pasó a formar y a presidir un Gobierno de Alternancia en febrero de 1998 por encargo del mismísimo Hassan II, una vez que se le permitió volver al país después de pasar muchos años de clandestinidad y exilio.
Resultados electorales
Marruecos ha conocido desde su independencia 23 consultas electorales en total: 9 referéndums, 7 escrutinios locales y otros 7 legislativos. En el primer caso, la mayoría de las consultas fueron realizadas para modificar algún artículo de la Carta Magna que, aprobada el 7 de diciembre de 1962, fue modificada en 1970, 1972, 1980, 1992 y por
Partidos políticos en Marruecos y resultados electorales (Elaboración propia)
Tendencia política |
Nº de escaños
obtenidos |
Año |
Presidente/ |
|
1993 |
1997 |
2002 |
Fundac |
Secretario Gral |
Union Socialiste des Forces Populaires (U.S.F.P.) |
52 |
57 |
50 |
1975 |
M. Yazigui |
Parti de l'Istiqlal (P.I.) |
50 |
32 |
48 |
1944 |
Abbas Fasi |
Parti de la Justice et du Développement (PJD) * |
- |
- |
42 |
1967 |
M. A. Khatib |
Rassemblement National des Indépendants (R.N.I.) |
41 |
46 |
41 |
1978 |
Ahmed Osman |
Mouvement Populaire (M.P.) |
51 |
40 |
27 |
1958 |
M. Laansar |
Mouvement National Populaire (M.N.P.) |
25 |
19 |
18 |
1991 |
M. Aherdane |
Union Constitutionnelle (U.C.) |
54 |
50 |
16 |
1983 |
(Por relevos) |
Parti National Démocrate (P.N.D.) |
24 |
10 |
12 |
1981 |
A. El Jadidi |
Parti du Front des Forces Démocratiques (F.F.D) |
- |
9 |
12 |
1997 |
Thami Khiyari |
Parti du Progrès et du Socialisme (P.P.S.) |
12 |
9 |
11 |
1974 |
Ismael Alaoui |
Union Démocratique (UD) |
- |
- |
10 |
2001 |
Bouazza Ikken |
Mouvement Démocrate Social (M.D.S) |
- |
32 |
7 |
1996 |
M. Archane |
Parti Socialiste Démocratique (P.S.D) |
- |
5 |
6 |
1996 |
A.Ouardighi |
Parti Al Ahd |
- |
- |
5 |
2002 |
N. Ouazzani |
Alliance des Libertés (ADL) |
- |
- |
4 |
2002 |
Ali Bel haj |
Parti de la Gauche Socialiste Unifiée (P.G.S.U.) |
- |
- |
3 |
- |
- |
Parti de la Réforme et du Développement (PRD) |
- |
- |
3 |
2001 |
A. Kohen |
Parti Marocain Libéral (PML) |
- |
- |
3 |
2002 |
M. Ziane |
Parti des Forces Citoyennes (PFC) |
- |
- |
2 |
2001 |
A. Lahjouji |
Parti de l'Environnement et du Développement (PED) |
- |
- |
2 |
2002 |
A. Al Alami |
Parti Démocratique et de l'Indépendance (PDI) |
9 |
1 |
2 |
1946 |
A. Maach |
Congrès National Ittihadi (CNI) |
- |
- |
1 |
2001 |
A. Bouzoubaa |
Parti de L'Action (P.A) |
- |
2 |
0 |
- |
- |
Parti du Centre Social (PCS) |
- |
- |
0 |
- |
- |
Initiatives Citoyennes pour le Développement (ICD) |
- |
- |
0 |
- |
- |
Parti du Renouveau et de l'Equité (PRE) |
- |
- |
0 |
2002 |
Ch. Achehbar |
Mouv. Populaire Démocratique et Constitutionnel |
- |
9 |
- |
- |
- |
Organisation de l´Action Démocratique et Populaire |
2 |
4 |
- |
- |
- |
Action Populaire |
2 |
- |
- |
- |
- |
Sans Appartenence Politique |
3 |
- |
- |
- |
- |
Total Général |
325 |
|
|
|
* Antes M.P.C.D.
último en 1996, que aporta como novedad volver al sistema bicameral, abandonado en 1970. Hubo elecciones locales, de una manera poco ortodoxa, en 1960, 1963, 1969, 1976, 1983, 1992, 1997 y en 2003, y las legislativas en 1963, 1970, 1977, 1984, 1993, 1997 y últimamente en 2002. El salto que se puede notar entre los comicios de 1984 y 1993 es debido a la prorrogación del mandato de los miembros del Parlamento elegido en septiembre de 1984, realizándose las siguientes elecciones en 1993.
“Los comicios organizados desde los años setenta fueron fraudulentos, según reconocen ahora las fuerzas políticas. En las primeras elecciones legislativas celebradas en 1963, el partido mayoritario fue el Frente para la Defensa de las Instituciones Constitucionales (FDIC), liderado por el entonces jefe de gabinete del Rey Hassan II, Ahmed Reda Guedira. Las elecciones de 1970 fueron boicoteadas por la Kutla Watania (bloque nacional), formado por los principales partidos de oposición, la Unión Nacional de Fuerzas Populares (UNFP) y el Partido Istiqlal. El parlamento surgido de esas elecciones duró solo algunos meses y el rey Hassan II, aislado tras dos golpes de Estado fallidos en 1971 y 1972, comenzó a negociar con la Kutla Watania la nueva Constitución” [4].
Efectivamente, desde siempre se ha considerado que las elecciones en Marruecos eran fraudulentas y amañadas según interesa al Palacio. Un experto, como es Driss Basri, estuvo al frente del Ministerio del Interior durante casi tres décadas y era un fiel sirviente, un hombre que hacía las cosas tan bien. Basri, considerado como la mano de hierro del régimen de Hassan II, fue nombrado Ministro de Estado y durante muchos años, tuvo anexionado a su ya entonces gigantesco ministerio, también la cartera de Información, pasando el nuevo engendro a llamarse Ministerio de Interior e Información. Otra incongruencia marroquí.
Las sucesivas y posteriores elecciones también transcurrieron con anormalidades y fueron calificadas de fraudulentas. En 1977, un grupo de independientes, esencialmen- te abogados y profesores conducidos por el entonces Primer Ministro Ahmed Osman, cuñado del rey Hassan II, gana las elecciones para fundar, un año después, el partido Reagrupación Nacional de Independientes (RNI). Osman pierde las siguientes eleccio-nes, es nombrado presidente del Parlamento y su agrupación pasa a ocupar un tercer lugar en el ranking de partidos políticos.
Creado en 1983, el partido Unión Constitucional salta a la palestra y es el partido más votado de las legislativas de 1984. “Liderado por el entonces ministro de Justicia, Maati Boabid fue nombrado Primer Ministro. La Unión Constitucional volvió a conseguir la mayoría de los escaños en5 las elecciones legislativas de 1993, y el después primer ministro Yusufi, primer secretario de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP), se exilió en Francia para protestar contra la manipulación de los resultados. En 1996, el rey Hassan II propuso una nueva revisión constitucional para que el nombramiento del Primer Ministro fuera aceptado por la mayoría parlamentaria, una reforma que la oposición consideraba necesaria para que el gobierno tuviera que rendir cuentas al Parlamento y no sólo al monarca. A pesar de que las elecciones legislativas del año 1997 fueron amañadas, según denunció la oposición, la USFP fue el partido más votado y Hassan II nombró a Yusufi primer ministro de un gobierno formado por una coalición de seis partidos más los independientes” [5].
El ascenso de los islamistas
En las elecciones de 2002, la antigua kutla compuesta ahora por USFP, el Istiqlal y el PPS (Partido del Progreso y del Socialismo, de tendencia comunista), vuelve a ganar las elecciones como se puede observar en el cuadro de la página anterior. Pero la batalla ganada otra vez por los partidos que han estado siempre en la oposición, no tiene nada de extraño e incluso, estaba preescrito que así iba a suceder, en detrimento de la wifak (acuerdo), la agrupación de los partidos de derechas. Lo que nadie se esperaba fue el ascenso vertiginoso alcanzado por un partido islamista, el PJD (Partido de la Justicia y del Desarrollo), quien realmente no tenía muchas esperanzas en conseguir tal número de escaños (42 de los 325 que forman la Cámara de Representantes), ni tenían excesivas ilusiones sobre su limpieza, dada la fama de los comicios en Marruecos.
Basri, el súper Ministro destituido por Mohamed VI pocos meses después de heredar el Trono, había perseguido y altamente vigilado a todos los islamistas fueran o no radicales. Tuvo al más peligroso Abdessalam Yassin, encerrado en su casa en un barrio residencial de Salé, más de quince años. Mientras su hija Nadia se eligió en portavoz y enlace, iba recibiendo alguna que otra visita que aportaba buenos dirhams para sus arcas, hasta que se hizo con gran parte de las residencias del entorno de la suya.
Justicia y Caridad, “dirigido por el jeque Yassin, este gran movimiento semiclan- destino recluta a marchas forzadas entre los millones de menesterosos que se agolpan en los suburbios chabolistas que rodean las ciudades del reino, y también entre universi- tarios decepcionados por la falta de perspectivas” [6]. Yassin había fundado su movimiento en 1983 y debe su clandestinidad a que se ha “negado siempre a reconocer la legitimidad religiosa del rey de Marruecos como `Príncipe de los Creyentes´. Esta es la razón por la cual este movimiento, con un amplio apoyo social, permanece sin ser reconocido por el país alauí” [7].
El movimiento de Yassin controla en Marruecos “amplios sectores, especialmente el de la educación, así como los arrabales más pobres de las grandes ciudades. Las mezquitas madrileñas sospechosas de mantener contactos con esta organización son la de Al Istikama y Al Falah, ambas situadas en Getafe. También los informes policiales, en poder de este diario, relacionan a esta organización con otro oratorio situado en la calle Constitución, de Leganés, y el abierto en el distrito madrileño de Villaverde Alto, en la calle Getafe. En esta mezquita, llamada Atakwa (El que teme a Dios), se reunieron en varias ocasiones semanas antes del 11-M, a puerta cerrada, Sharnane `el Tunecino´, Ja-mal Ahmidan `el Chino´ y los hermanos Orlad Akcha, todos ellos muertos en el suicidio colectivo de Leganés” [8] .
Por otro lado y, volviendo a Marruecos, no falta quien piensa en el país en que el ascenso de los islamistas es debido esencialmente al desajuste general, al paro, al enchufismo, a la corrupción, al descontento de la población y al poco interés de los partidos tradicionales, preocupados más por seguir el juego político del Palacio que por defender los interese de los ciudadanos a quienes representan y quien, en definitiva, paga sus sustanciosos sueldos en el Parlamento.
El PJD ha entrado en el juego político como partido no radical que quiere participar activamente en la política del país. Pero los atentados de Casablanca del 16 de mayo de 2003 y de Madrid del 11 de marzo de 2004, han dejado patente la existencia de una red clandestina, violenta y con ramificaciones y orígenes en el Afganistán de la invasión soviética. Allí se ha creado Al Jamaa Al Islamia Moujaida Fi Al Maghrib (Grupo Islámico Combatiente Marroquí GICM).
Se sabe que el líder de Al Qaeda, el saudita Ousama Bin Laden fundó en Afganistán una potente red de lucha armada islamista. “No menos de trescientos islamis-tas marroquíes que tras combatir en Afganistán, Bosnia y Chechenia se ha convertido en `células durmientes´ del islamismo más radical en el norte de África y Europa, principal-mente. El nombre de GICM está desde finales de 2002 en la lista de grupos terroristas del Departamento de Estado de Estados Unidos, donde se le describe como partidario del establecimiento de un `estado islamista en Marruecos´ y como `colaborador´ de Al Qaeda en su guerra santa contra Occidente. Sin embargo, su nombre sólo saltaría a la gran prensa mundial el 16 de mayo de 2003, cuando se le vinculó directamente con los atentados suicidas y simultáneos de Casablanca” [9].
Prensa y libertad de expresión en Marruecos
El primer periódico que aparece en Marruecos fue El Eco de Tetuán, un diario en castellano que se pone en la calle el 1 de marzo de 1860. Desde entonces hasta la época actual, la prensa ha pasado por un sinfín de altibajos debidos a las presiones políticas o a las dificultades económicas. Dos años después de la independencia y, concretamente, en 1958 se publica el Código de Prensa, basado fundamentalmente en un estatuto especial considerado como Ley de Prensa aplicado en el país por las autoridades coloniales fran-cesas a partir de 1914, y que resulta ser una copia de la ley francesa de 1881.
Un informe sobre la prensa, editado por el Ministerio de la Comunicación [10], estimaba en 763 las publicaciones editadas entonces en Marruecos. De este informe he-mos podido elaborar el siguiente cuadro:
Nº |
Tema - Género |
Árabe |
% |
Francés |
% |
37
178
177
88
61
55
29
22
22
21
19
17
15
15
7 |
Información política (Diarios) *
Información general **
Información regional y local
Información cultural
Información científica y técnica
Información económica
Enseñanza, Educación
Información deportiva
Asociaciones
Organismos públicos nacional y local
Sarcástica, humorísticas…
Ocio y entretenimiento
Información jurídica
Publicaciones infantiles
La mujer |
26
145
155
64
8
19
29
19
22
21
19
15
15
15
4 |
70,27 %
81,46 %
87,57 %
72,72 %
13,12 %
34,54 %
100 %
86,36 %
100 %
100 %
100 %
88,23 %
100 %
100 %
57,14 % |
10
19
22
24
53
36
-
3
-
-
-
2
-
-
3 |
29,73 %
18,54 %
12,43 %
27,28 %
86,88 %
65,46%
-
13,64 %
-
-
-
11,77 %
-
-
42,86 % |
763 |
|
576 |
73,22% |
172 |
22,54% |
* Un diario en castellano: “La Mañana del Sahara y del Maghreb”
** 11 publicaciones en berebere y 3 en inglés
Llama la atención en este cuadro el bilingüismo de las cabeceras, pero esta carac-terística no es nueva en Marruecos, y ha sido un fenómeno social y educativo heredado, fundamentalmente, del colonialismo francés. Por otro lado, el género periodístico de las cabeceras, determina en muchos casos la lengua de las mismas, de modo que se editan por ejemplo 8 cabeceras en árabe dedicadas a la información científica y técnica, frente a 53 editadas en francés, al igual que con la información económica que interesa esencialmente a las empresas privadas o públicas que utilizan el francés como lengua. Por el contrario y dado que están dirigidas a una mayoría arabo-parlante, las revistas de- dicadas a los sectores educativos, judiciales, organismos públicos nacionales o locales, utilizan el árabe como idioma de expresión.
De este modo, varias cabeceras se editan en las dos lenguas (árabe y francés) para así llegar a las masas más tradicionalistas de enseñanza y cultura árabe, como a las consideradas élites intelectuales de educación francófona (Al Alam y L´Opinion, Bayan Al Yaum y Al bayan, Al Ittihad Al Ichtiraki y Libération, etc.).
Una característica esencial en la prensa marroquí es que fue, hasta hace poco, controlada por el Gobierno o era pro-gubernamental y en el último extremo era dirigida y financiada por los partidos políticos dentro de su amplio abanico de tendencias ideoló-gicas. El mismo Ministerio de la Comunicación edita desde 1963 el diario Al Anbah, porta- voz del Gobierno de turno y de la Casa Real. En la segunda tendencia encontramos a los pro-gubernamentales: Le Matin du Sahara et du Maghreb, Assahrah Al-Maghribiya y La Mañana del Sáhara y del Maghreb, tres cabeceras del mismo diario fundado por Ahmed Alaoui, un hombre del Palacio emparentado con la Familia Real y Ministro de Estado y de Información y Turismo durante varias décadas. La tercera vía, que es la más numerosa y abundante, está formada por la prensa perteneciente, en gran número, a los partidos políticos y a alguna organización sindical. Mientras tanto ha nacido, en los últimos años, una cuarta vía formada por varios diarios y revistas de corte independiente, que han conseguido desestructurar todo el aparato periodístico del país, llevando la iniciativa informativa a su máximo extremo, obligando incluso a la prensa de partido a introducir re- formas en su tratamiento de la información. Entre los diarios encontramos dos cabeceras de expresión en árabe (Asabah con una tirada de 47.000 ejemplares y Al Ahdaz Al Maghribia (cuyo director se responsabilizó en otra época del diario Al Ittihad Al Ichtiraki del partido socialista USFP) que supera diariamente los 90.000 ejemplares y que se ha convertido en el diario más leído del país) y tres editadas en francés (L´Indépendant, Aujord´hui le Maroc y Le Quotidien). Entre las revistas se puede considerar a Le Journal dirigido por Abubakr El Jamai, anterior director de L´Opinion, diario en francés del partido conservador Istiqlal, las revistas de Alí Lamrabet Demain en francés y Duman en árabe,
Le Reporter, La Gazette du Maroc, Telquel, La Tribune, Le Présent, etc.
Lo primero que llama la atención a cualquier persona que hacía algún tiempo que no ojeaba prensa nacional, es la desaparición del lenguaje habitual de ciertos calificativos y adjetivos, utilizados hasta la saciedad, siempre que uno se refiera al Rey o a los príncipes y princesas. Un vocabulario glorificador que olía a la edad media, en una publicación del siglo XX. Actualmente, palabras como “Soberano” y “Su Majestad el Rey”, sólo se siguen utilizando en la prensa del Gobierno o en la pro-gubernamental. El adjetivo “Que Dios Glorifique” que siempre se añadía cuando se hablaba del Rey, ha desaparecido incluso de la prensa más cercana a Palacio, teniendo en cuenta que el rey en Marruecos es, según la Constitución, Amir Al Muminin (Príncipe de los Creyentes), Máximo Representante de la Nación, Símbolo de su unidad, Garante de la permanencia y de la continuidad del Estado.
Esto se podía considerar como una cesión dentro de los derechos que habían adquirido los monarcas en Marruecos. Un gesto de modernismo dentro del lenguaje periodístico hacia los mismos redactores, como hacia los lectores en general. Ello podría significar, según ciertas opiniones, una degradación de la persona del Rey, magnificado por deseo divino, siendo en el caso de Mohamed VI el trigésimo sexto descendiente directo del Profeta Mahoma.
Es cierto que la nueva prensa ha eliminado de sus páginas estas frases glorifi-cadoras ante el monarca actual que, por otro lado, siempre ha dado imagen de rechazar la majestuosidad a la que nos tenía acostumbrados su progenitor Hassan II. Aún así la prensa marroquí ha seguido sufriendo una atroz censura y una agobiante persecución ejercida de manera múltiple, con extorsiones personales a periodistas y editores o presio-nes ejercidas sobre las imprentas.
Años atrás se creía en la existencia en Marruecos de tres temas tabú tanto para la prensa como para la prole en general, y que fuera de esos temas se podía criticar cualquier cosa. Esto hacía referencia esencialmente a las cosas de Palacio, a la religión musulmana de la cual el Rey es el máximo exponente y a la integridad territorial referida fundamentalmente al Sahara. El tiempo ha demostrado lo contrario, ya que varios perio-distas han sido duramente perseguidos por opinar sobre otros temas, fuera de estos tres y aparentemente banales y sin importancia en otro tiempo. Por ello, hablar de libertad de expresión en Marruecos siempre es aleatorio. No se sabe nunca, con exactitud, donde empieza realmente lo prohibido ni donde termina. La censura tiene una larga historia precisamente por las contradicciones en que vive el régimen. La Constitución garantiza las libertades de opinión y expresión y el mismo rey Mohamed VI declara que está a favor de la libertad de prensa, pero que desearía “que esa libertad fuera una libertad respon-sable” como declaró él mismo al diario saudita Ashark Al Awsat [11].
El caso de Alí Lamrabet, no es único en Marruecos. Este hombre que ha abanderado en los últimos dos años la libertad de expresión y de la prensa en Marruecos, tiene una corta vida periodística. Empezó a mediados de los noventa a colaborar con Le Quotidien du Maroc y La Vie Economique, para pasar a encargarse de la redacción de Le Journal, fundado por el veterano periodista Abubakr El Jamai. Pero en marzo de 2000, Lamrabet consigue colocar en los quioscos su semanario Demaine donde “continúa con la línea crítica de Le Journal, pero con un formato novedoso en Marruecos (papel couché, más fotografías, dominio de la política sobre la economía), que lo entronca con lo que su-puso en el contexto español de la transición un semanario como Cambio 16” [12] .
Los 231 días que pasó en la cárcel de Salé, con sus 50 días de huelga de hambre, no son nada con lo que ha sufrido y sufre la prensa en Marruecos. Un año y algo antes de la supuesta injuria al Rey, la revista de Lamrabet Demaine es cerrada a cal y canto al igual que los semanarios Le Journal y Assahifa de Abubakr El Jamai, por publicar unas declaraciones del opositor izquierdista Fkih Basri, quien implicaba a la Unión Socialista de Fuerzas Populares y a su Secretario General Abderrahmán Yusufi, entonces Primer Mi-nistro del país, en el segundo golpe de Estado sufrido por Hassan II en 1972.
Las tres publicaciones han sido condenadas a cambiar de nombre y cabecera, si querían volver a los quioscos. El Jamai optó, entonces, por agregar el adjetivo semanal a sus dos publicaciones y Alí Lamrabet por añadir el calificativo de Magazine a Demain, y aprovechó la coyuntura para cambia su formato al tabloide, tan extendido en Marruecos, el papel cuché por otro de peor calidad, y eventualmente como debería abandonar el periodismo de investigación, elige la sátira como nuevo estilo periodístico, convirtiéndose a través de la viñeta en “…el primer semanario satírico francófono de Marruecos, que ensaya con éxito la fórmula Hermano Lobo española o Le Canard Enchainé francés. El humor inunda sus páginas. Viñetas y caricaturas desvisten a personajes públicos, los presentan en su vertiente humana, a veces ridiculizados, siempre exagerados… Es la única publicación que vive exclusivamente de sus ventas, sin ningún tipo de publicidad” [13] , lo que le ha llevado a convertirse en el récord de ventas entre los semanarios francó-fonos publicados en el país.
La acción de la censura durante estos últimos cinco años, ha sido altamente activa y parece que ha vuelto a los duros años de plomo de Hassan II y su hombre fuerte Driss Basri. El nuevo código de prensa que data de octubre de 2002 [14], parece por otro lado disminuir las penas del anterior Código de Prensa aprobado el 15 de noviembre de 1958. De todos modos, el código vigente actualmente recoge veinte artículos que sancionan los delitos de prensa con penas de dos a cinco años de cárcel, cuando en el anterior código la sanción era de cinco a veinte años.
Además la ley concede al Ministro de Interior la potestad de prohibir la salida de una publicación y al Gobierno la posibilidad de evitar la edición y distribución de publica-ciones extranjeras. Y precisamente, en virtud de esta ley, fueron condenados Alí Lamra-bet y Mohamed El Hourd, director del semanario Asharq, quien fue liberado junto a Lam-rabet, teniendo como condena también tres años por incitación a la violencia.
En líneas generales, los agentes de la DST (Direction de la Surveillance de Terri-toire) han efectuado numerosas detenciones, clausurado infinidad de cabeceras y retira-do de los quioscos o de las distribuidoras muchas publicaciones.
Esta es la situación en Marruecos, pero el mundo árabe, cuya imagen ha quedado dañada tras el atentado del 11 S, no consigue recuperarse ni ponerse de acuerdo como siempre. Los países “…de la zona tienen, al menos, un punto en común: el amordaza- miento de los medios de comunicación, recurriendo a métodos autoritarios (Irak, Irán, Tú-nez), o a presión más sutiles (Marruecos, Argelia). Aunque los canales vía satélite, captados por las antenas parabólicas, e Internet, constituyen incontestablemente una bocanada de oxígeno para las poblaciones y, los regímenes han comprendido que esos nuevos medios de comunicación representan sobre todo un peligro” [15].
Derechos Humanos y libertad de expresión a través de Informes Internacionales
Amnistía Internacional y Reporteros Sin Fronteras siguen de cerca y, denuncian continuamente, los altercados y atentados que se realizan en Marruecos a los derechos humanos y a la libertad de expresión en general, a través de la prensa o sin ella.
Sus informes molestaron e inquietaron, desde siempre, a Hassan II, por lo cual mandó crear en 1992 el Consejo Consultivo de Derechos Humanos (CCDH) (en la página web del Ministerio de la Comunicación se dice que fue el 8 de mayo de 1990), pero no permitió el regreso al país de los opositores ni liberó a cientos de almas en pena enterradas en las mazmorras y cárceles del reino. Pero para Hassan II, todo era majestuosidad, ordeno y mando y ahora voy a hacer esto o lo otro simplemente porque me apetece. Era amante de la corte, del servilismo y le encantaba estar rodeado de lacayos a quienes daba cargos y trabajos, para luego no hacerles ni caso.
El CCDH es elevado en 1994 a rango de Ministerio, pero seguía sin hacer nada, por ejemplo por los supervivientes de Tazmamart, excarcelados en octubre de 1991 y a quien aludimos anteriormente.
Ya en la era de Mohamed VI, “el CCDH ha sido objeto de una reestructuración en abril de 2001 que le confiere mayores atribuciones, siendo la más importante el poder examinar por iniciativa propia casos de violación de Derechos Humanos y remitirlos a la autoridad competente. Otro de los cambios introducidos se refiere a la composición del Consejo, habiéndose reducido a la mitad el número de representantes de partidos políticos y sindicatos” [16].
Algunas de la acciones que llevó a cabo Mohamed VI en su primera época de reinado, fueron la autorización de poder regresar al país a opositores como Abraham Ser-fati, consejero de ONAREP (L´Office Marocain de Recherches et Exploitations Pétrolières ) y miembro del Partido Ila Al Amam (Adelante) de ideología marxista-leninista tan perseguido como los activistas de 23 Marzo (fundado en memoria de los violentos enfrentamientos de Casablanca de 1965), al escritor Mohamed Chukri cuya obra “El pan desnudo” fue prohibida por las autoridades marroquíes en 1983 y al mismísimo Abdesa-lam Yassin, con arresto domiciliario impuesto por Driss Basri en la época de Hassan II por extremista islámico. Estas acciones levantaron grandes esperanzas en la población más joven y humilde del país, hasta tal punto que se le empezó a llamar el “Rey de los pobres”. Pero Mohamed VI daba, en realidad, una de cal y otra de arena y las esperan-zas de democratización, respeto a los derechos humanos, a las libertades de opinión y expresión se van esfumando poco a poco, como demuestran los informes de las diferen-tes asociaciones organizaciones no gubernamentales tanto a nivel internacional como a nivel nacional (se pueden citar la Liga Marroquí de Derechos Humanos creada en 1972, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos fundada en 1979, la Organización Marro-quí de Derechos Humanos de 1988 y el Comité de Defensa de Derechos Humanos cuya creación data de 1992).
En el informe antes citado de Reposteros Sin Fronteras, referido a 2003, se puede leer: “En Marruecos, los cuatro primeros meses del año han estado marcados por un endurecimiento, en relación con la prensa independiente. Amenazas, intimidaciones, citaciones, denuncias judiciales: el poder aprovechó la focalización de la comunidad Inter- nacional en la guerra de Irak, para recuperar antiguos reflejos en materia de seguridad” [17]
Sólo en las páginas de Amnistía Internacional, fuera de los informes anuales, hemos hallado 36 entradas a pequeños informes y noticias desde 1995 hasta el año en curso, 25 de ellas se refieren al mandato de Mohamed VI. Los temas tratados se refieren a presos políticos y de conciencia, tortura, detenciones en secreto, desapariciones, medi- das intimidatorias contra los derechos de reunión y expresión, a los presos en el Sahara y a las indemnizaciones y amnistía previstas para ciertos casos.
En el Informe 2001 de Amnistía Internacional [18] se puede leer: “La comisión de arbitraje establecida en 1999 para determinar las indemnizaciones debidas a las víctimas de `desaparición´ y detención arbitraria y a sus familias anunció que había examinado 148 solicitudes. Sin embargo, las autoridades no aclararon los casos de varios centena-res de `desaparecidos´, saharauis en su mayoría, ni admitieron la muerte de unos 70 sa-harauis `desaparecidos´ durante su detención no reconocida entre los años setenta y principios de los noventa. En mayo se puso en libertad a un preso de conciencia que llevaba mucho tiempo bajo arresto domiciliario”, el jeque Yassin.
“En diciembre”, sigue el informe, “se prohibieron tres periódicos nacionales por la publicación de un artículo en el que se implicaba a la izquierda política en un intento de matar al difunto rey Hassan II en 1972. Anteriormente se había prohibido la circulación de siete periódicos nacionales y extranjeros, aparentemente por la publicación de artículos en favor de la independencia del Sáhara Occidental y en contra de la monarquía. Se impusieron penas condicionales de prisión, multas y prohibición temporal de ejercer su profesión a periodistas marroquíes declarados culpables de difamar a un ministro del gobierno, y se expulsó del país sin ninguna explicación a un periodista extranjero”.
“Sin embargo, a las familias de detenidos muertos en Tazmamert que habían pre-sentado una solicitud de indemnización pero se habían negado a firmar una declaración por la que se comprometían a acatar la decisión de la comisión sobre su caso no se les concedió la indemnización. El reglamento interno de la comisión establecía claramente que sus decisiones eran definitivas y no admitían recurso de apelación. Al concluir el año 2000, las familias de los `desaparecidos´ cuya muerte había sido reconocida oficialmente por las autoridades no habían recibido ninguna información sobre la fecha, el lugar y la causa de las muertes; tampoco les habían entregado los restos de los difuntos para que los enterrasen ni les habían dicho dónde estaban”.
Con relación a este último asunto, Mohamed VI anunció en un discurso pronun-ciado el 7 de enero de 2004, la creación de la Comisión de Equidad y Reconciliación co-mo órgano responsable de examinar los asuntos pendientes relacionados con la violación de los Derechos Humanos en Marruecos. Según la agencia oficial de noticias MAP “esta comisión dispone de un plazo de nueve meses, prorrogables como máximo tres meses más, para hacer una evaluación global de los casos de violaciones de Derechos Humanos, desapariciones forzosas aún no aclaradas y detenciones arbitrarias” [19]. Proxi- mamente, intuimos, se sabrá algo sobre sus trabajos y sus conclusiones.
El hecho más destacado y positivo en el Informe de 2002 es la creación de una comisión para revisar el código de la familia, considerado como discriminatorio hacia la mujer. Y efectivamente, este código ha salido a la luz y ha sido, a nuestro parecer uno de los éxitos más destacados de los últimos años en Marruecos.
Por otro lado, se puede leer: “En junio, el agente de seguridad retirado Ahmed Bou-khari reveló información sobre la «desaparición» de Mehdi Ben Barka, destacado activis-ta de la oposición marroquí secuestrado en París, Francia, en 1965. Afirmó que éste ha-bía muerto mientras era interrogado por agentes de seguridad marroquíes en una casa de campo situada al sur de París, y que su cadáver había sido llevado a Marruecos en avión y disuelto en ácido”. El informe se refiere igualmente a presos saharauis considera-dos de conciencia y a la condena de Abubakr El Jamai y su redactor jefe a tres y dos me-ses de cárcel y a multas e indemnización por un total de aproximadamente 4000 €.
Del último informe disponible, que hace referencia a 2003, un tribunal de apelación de Casablanca suspendió las penas de El Jamai y Alí Amar que habían sido condenados por unos artículos donde se acusaba al ministro de Asuntos Exteriores, Mohamed Benai-ssa, de malversación de fondos mientras ocupaba el cargo de embajador en Estados Unidos. Igualmente se celebraron, dice el informe, varias vistas del juicio de apelación de Alí Lamrabet, y además se puede leer: “Se recibieron informes según los cuales a de-cenas de detenidos les infligieron torturas y malos tratos bajo custodia para extraer con-fesiones u obligarlos a firmar declaraciones de las que luego se retractaron o negaron. Numerosos informes hacían referencia a muchas decenas de islamistas recluidos en secreto y acusados de participar en actos violentos o de planearlos, así como a decenas de manifestantes acusados de delitos contra el orden público en el Sáhara Occidental”.
De todos modos, y siguiendo con las incongruencias, la revista TelQuel [20] publica un extenso y exclusivo informe de la Federación Internacional de Liga de Derechos Hu-manos titulado “Torture, enlèvements, détention secrète: Le rapport qui accable” donde se recoge toda clase de detalles sobre secuestros y torturas, después de entrevistarse con decenas de víctimas, familiares de víctimas, periodistas, militantes de derechos humanos, abogados, procuradores e incluso los ministros de Justicia y de Derechos Humanos.
Sólo cabe esperar, como conclusión, que cesen las torturas, las vejaciones, los secuestros de personas inocentes que expresan su opinión como ciudadanos, que el te- rrorismo islamista deje de golpear, y que el país encuentre un camino más corto hacia la democracia real y efectiva por medio de una verdadera transición.